Lo que hemos aprendido

Nuestra industria analiza los movimientos históricos del mercado, intentando encontrar patrones de comportamiento para encontrar justificaciones creíbles, pero el mercado financiero es imprevisible.

El problema surge cuando asumimos que nuestras perspectivas son universales, y luego pensamos que el ecosistema financiero es coherente.

Los eventos inesperados parecen mucho más probables en retrospectiva, pero difíciles de predecir, especialmente cuando una creencia generalizada en el mercado produce un consenso fuerte.

Hasta que se logra una conciencia clara de la imprevisibilidad del mercado, inconscientemente tenemos una propensión a sobreestimar nuestra conocimiento y capacidad de predecir a una escala significativa. Cuanto mayor sea la sobre-confianza, mayor será la diferencia entre lo que las personas saben y lo que creen que saben.

A lo que nos comprometemos

Mantenernos en nuestro ámbito de competencia

Trabajamos en nuestro círculo de competencias, minimizando la exposición que va más allá de nuestra comprensión real.

Focalizarnos en evitar las pérdidas

Al manejar inversores de economías estancadas o sectores de la industria con creación de nueva riqueza limitada, respetamos su tendencia a preferir evitar las pérdidas.

Minimizar la reacción emocional

Con frecuencia las personas son víctimas de la falta de racionalidad: cuando nos privan de una opción, de repente nos parece más atractiva. La respuesta típica a la escasez es un fallo en el pensamiento racional. Limitamos nuestra natural inclinación a reaccionar emocionalmente.

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